lunes, 23 de abril de 2018

Havok, gambas y rebujito.


Havok+Darkest Hour +Cephalic C.+Harlott, Sala Custom, Sevilla (17/04/18)

Conformicidio: muerte por conformismo. Suicidio de la capacidad reivindicativa en pos de la voluntad de los demás. (Interpretación personal)

Journalism is an afterthought
Keep you stupid, so you will not rebel.

Martes 17 de Abril, aunque esta semana parece que solo hay cabida para la feria en la ciudad, existen infinidad de eventos interesantes, tales como visita a la Exposición de mandíbulas de tiburones en el Acuario de Sevilla o concierto destroyer de los estadounidenses Havok, acompañados por Darkest Hour, Cephalic Carnage y Harlott en la Sala Custom. Y a este último plan me apunté yo, sin menospreciar los dientes de cazón.


En esta ocasión no pude disfrutar de los placeres de la previa a los conciertos. Entre otras cosas, porque caí en la tentación de ir a la feria el día antes y la resaca de rebujito es muy mala, pero aparte, porque el ambiente tampoco incitaba a ello, supongo que debido a que era martes y que los conciertos empezaban temprano, en torno a las 19:30. En el parking apenas había coches y unos tres grupos de pocas personas, esparcidos. Tampoco se encontraba nuestro no siempre fiel amigo de conciertos, el señor Puesto de Hamburguesas (la feria tira más que dar de comer a los heavys). El ambiente era de tranquilidad absoluta, con un silencio de tarde de verano, tan solo roto por el leve murmullo de la gente que esperaba en cola la apertura de puertas, calculo que no más de veinte individuos. Pasadas ya las siete, comenzamos a entrar. En esta ocasión no hay petición de DNI para poder acceder al local. Insisto en el tema porque los de seguridad, cuando les viene en gana, alegan que por ley  es obligatorio presentarlo o no puedes pasar a la sala; pero este día... se ve que la ley también estaba en la feria, junto con el aparcacoches, que fue otro que nos abandonó. Una vez dentro, visita de rigor al puesto de merchandising, todo correcto, nada a destacar, salvo los diseños de las camisetas de Havok, con esos colores y dibujos estridentes y llamativos que parecen sacados de la mismísima Mars Attack, horteridad noventera para todos los gustos; menos mal que no para el mío para agradecimiento de mi bolsillo.


Y da comienzo el primero grupo, Harlott, banda australiana de Thrash Metal. He de decir que, salvo a Havok, no había escuchado antes nada del resto de grupos, no tuve tiempo de estudiar para el evento, así que me exponía por primera vez a su música. Puesta en escena estudiada, movimientos coordinados y sincronizados que se repetirían en alguna que otra canción. Se encienden los focos y bajista, guitarrista y cantante aparecen de espalda al público,  uno a uno se van girando para empezar a descargar tralla. Suenan potentes desde el primer momento aunque el escaso público asistente permanece impasible frente al escenario. Cabeza arriba, cabeza abajo, habrían unas cuarenta personas al comienzo del concierto desperdigadas por la sala. Cabe destacar la primera fila donde un grupo de terneritos desbocados lo daban todo, cantando sus canciones, vitoreándoles e incluso haciendo un corazón con las manos como si de las mismísimas fans de Justin Bieber se tratara. Toda mi atención se la llevaba ahora uno de esos jóvenes que no dejó de mover la cabeza en prácticamente todo el concierto, me tenía sufriendo por sus cervicales. Aunque el sonido de la sala fue bueno, el del grupo a mí no me convenció, Thrash Metal atropellado, de sonido “sucio”, aunque no en sentido despectivo; no conseguí conectar con el grupo, supongo que debido en parte al estado de decadencia en el que me encontraba.


Entre descanso y descanso de los grupos, todo el público asistente, que calculo no sobrepasaba de las cien personas, salíamos, cual caracolillos tras la lluvia, a disfrutar del bueno tiempo que hacía en el exterior, lo que hacía que un personaje de apariencia desquiciada que probablemente venía con alguno de los grupos tuviera que asomarse a la puerta, momentos antes del comienzo de cada grupo para gritar, en inglés, que la actuación estaba a punto de comenzar. Aún así, a la gente le costaba meterse otra vez en la sala. Hecho negativo a destacar fue que no hubiera puesto de comida ni fuera ni dentro y que no se permitiera salir de la sala en ningún momento, aunque algunos decían que hasta que no empezara el último grupo; fuera como fuere, fueron cuatro grupos con unos descansos algo largos entre uno y otro en los que se me privó de la necesidad básica del alimento. Inaudito, vamos. Y expuesta mi indignación, Cephalic Carnage. (Todo me recuerda a comida...)


Y expuesta mi indignación, Cephalic Carnage (todo me recuerda a comida...) Al ver al segundo grupo aparecer, mi impresión fue de cutrez. Daban la sensación de ser cinco colegas maduritos que se juntaban en un garaje de Denver para tocar versiones de Deep Purple o Nacha Pop. Prejuicios. La banda consiguió tenernos pendientes de ellos todo el concierto, eran, sin duda alguna, peculiares, carentes de toda lógica escénica, donde las canciones se cortaban, se mezclaban con voces pregrabadas e incluso sonaron acordes flamencos y ritmos que nada tenían que ver con el Deathgrind. Mientras tanto, abajo, la primera fila seguía a tope y el resto del público, concentrado en los laterales, quedando un hueco en el centro como si de un momento a otro se fuera a producir un mosh pit que nunca llegaba. El personal seguía algo parado a pesar de lo dinámico que estaba resultando la actuación, a parte de divertida y curiosa gracias a temas como "Cannabis".


A mitad de concierto más o menos se marcharon para volver a aparecer con los rostros cubiertos por máscaras y el bajista con una cabeza de caballo puesta y realizando bailes, llamémoslos...sensuales. Tras esta performance, la siguiente canción pasaba a cantarla el bajista, quien sería sustituido por otra persona y la guitarra la tocó la chica del merchandising. Por cierto que Cephalic Carnage y Havok comparten bajista, Nick Schendzielos.
Sin duda, no es un grupo que vaya a escuchar en mi casa, pero no me los perdería si tocaran en algún festival. Con esto no quiero decir que iría a un festival por verlos, pero que si actuaran en el que yo fuera, echaría un buen rato con ellos. Y termino con una de las frases filosóficas que el cantante nos dirigió a lo largo de la actuación: “Marihuana es muy bueno” (léase con acento de guiri que lleva dos días en España).


Les toca el turno a los cañeros Darkest Hour. Sonido impecable y atronador. El ambiente ya está más animado y los mosh pit comienzan a producirse entre el poco público allí congregado. Yo en esta ocasión soy de las personas que permanecen impertérritas ancladas al suelo, tengo resaca, tengo hambre, mucha hambre y tengo que racionar mi energía, salir de allí con vida. Actuación correcta que consiguió despertar a parte del público, aunque el más animado era el guitarrista, que iba más lacasito que yo en la feria.


El baterista, con toda la pinta de monitor de spinning ultra musculado, sin camiseta y en calzonas, se dejó la piel en cada canción. Me llamó la atención el bajista: un tipo rudo, con melena, barba, piercings, tatuajes y todos los requisitos de un tipo duro, y su bajo, de color blanco y rosita, como esas tarrinas de nata y fresa que tienen de postre en los buffets libre de los restaurantes chinos.


Bohemian Rhapsody anuncia que el concierto de Havok está a punto de empezar y ahora sí, todo el mundo se viene arriba cantando, pero no por el comienzo de la actuación, sino porque está sonando un grande. La banda aparece en escena bajo unos focos verdes a juego con las luces que adornan el bajo de Nick Schendzielos. La entrega al público es total con su Thrash Metal clásico y potente de ese que, aunque te encuentres en una situación de inanición extrema, te hace mover inevitablemente la cabeza, vitorear brazo en alto y casi lanzarte a los pogos. La presencia del bajo en los temas es importante y es precisamente el bajista quien más vida dio al concierto, llegando incluso a bajar del escenario y recorrer toda la sala mientras tocaba con su bajo diseño “cacharritos de la feria”.


A pesar de que Havok era el plato fuerte de la noche (plato...comida...), el número de asistentes ha bajado considerablemente, dejando un ambiente algo frío y triste. La locución de un noticiero da paso a "Intention to Deceive", del disco que vienen a presentar, "Conformicide". Tras una serie de pogos, con caídas incluidas y cuando parecía que lo mejor estaba por llegar.....todos los integrantes de la banda se retiran y los focos se encienden para el asombro de los allí presentes.


Tras un rato esperando, asumimos que no había nada más, que el final había llegado. Fue corto, pero intenso. ¡A comer!

Y así, estimado lector, lectora, es como viví los conciertos de Harlott, Cephalic Carnage, Darkest Hour y Havok.

Mia.

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