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jueves, 28 de noviembre de 2019

Magna Opus en Sevilla.


Opera Magna + Ánima Barroca. Sala Fanatic, Sevilla (23/11/19) 

       Familiar. Así fue la sensación que percibimos los que tuvimos el gusto de asistir a estas dos sobresalientes descargas que nos brindaron los sevillanos Ánima Barroca y los valencianos Opera Magna, la grata percepción de que todos jugábamos en casa, incluidos los que venían de fuera y que, entre todos los asistentes, estuvieran abajo o encima del escenario, se había creado un clima de complicidad que, una vez terminados los conciertos, se confirmaría con conversaciones, anécdotas, risas, fotos etc..
Y lo cierto es que partíamos de un encuadre envidiable. Una buena parte del equipo de Esquirlas de Metal, con destacadas ausencias, eso sí, pudimos disfrutar desde el medio día de una quedada que quedará para el recuerdo, pues sirvió para que nuestra particular familia, que engloba este ilusionante proyecto, compartiera igualmente anécdotas, risas y fotos, así como apuntalar nuevos proyectos de los que en breve os haremos partícipes, por lo que, desde aquí os invitamos a seguirnos en todas nuestras redes sociales. ¡Equipazo!
Pero estaba aclaro que el plato fuerte del día era aquello que no sólo aúna a este grupo de Esquirlas de Metal, sino a todos los asistentes a la Sala Fanatic, y es, ni más ni menos, disfrutar de la música, el nexo de unión de todos nosotros, ¡y vaya si disfrutamos!


       Ánima Barroca

      La primera banda que saltaba al escenario eran los locales Ánima Barroca, a quienes no tuve la oportunidad de verlos en el concierto presentación de su último trabajo “I.N.R.I”, del que sí tuve la suerte de realizar reseña, la cual tenéis en el blog (aquí), y a los cuales les tenía muchísimas ganas.
Con una asistencia discreta en los primeros compases de los instrumentos, inmediatamente pude percatarme de que estos chicos suenan muy, pero que muy bien en directo. Y desde este mismo momento apunto que no fue sólo cuestión de la primera descarga (normalmente la más difícil de ecualizar y coordinar), sino que el sonido de la banda fue exquisito durante la duración de toda su puesta en escena.
      Como no pudiera ser de otra forma, la banda decidió empezar su recital con el single de este nuevo trabajo denominado “I.N.R.I.”, “Estrella de Guía”, que resulta ser una de mis preferidas del plástico que, os puedo garantizar, sonó arrolladora. La única pega que puedo poner, es que al lanzamiento de esta primera descarga, el público no estaba aún metido en el concierto, cuestión que deslució la energía con la que los cuatro integrantes salieron al escenario. Pero eso iba a cambiar…
     Profesionalidad. Creo que a medida que avanzaban en su directo, cuando me iba deteniendo a analizar a los diferentes integrantes de la banda en sus correspondientes intervenciones, me vino esa palabra a la cabeza. Con “Muerto en vida”, su segundo tema a tocar, fue Pepe Sánchez-Palencia, el baterista, el que captó mi atención en los primeros compases de un tema que empezó a despertar, como no pudiera ser de otra forma, a un público que constataba el buen hacer de la banda.
El recorrido por el recién nacido “I.N.R.I. continuó sin demora. En “Cuarenta Días”, y como ya destaqué al momento de realizar su reseña, era el momento de que toda mi atención fuera captada hacia las cuerdas de don Antonio José Alvarez, que con una actitud imponente, realizó un solo sorprendente, que no sería el único a lo largo del restos de composiciones, ni por asomo.


      Con “Al borde del Infinito”, y tal y como me pude percatar echando discretas miradas atrás, pude comprobar que la banda iba, paulatinamente, atrapando al respetable. Sin aspavientos, pero con discretos “headbangings” y con caras de satisfacción y aprobación, disfrutamos de una de los temas más punteros de la banda, a criterio de un servidor, que en directo suena, me atrevería decir, hasta mejor que en estudio. Aquí me detendré en Jesús Martínez, vocalista de la banda: y es que el sentimiento que transmitió en este tema en concreto y en general en todo el bolo es algo que me sorprendió muy gratamente. La potencia vocal de este chaval es muy destacable a distancias cortas, eso es un hecho que me quedó claro al terminar el concierto de Ánima Barroca, y me encantó poder hacérselo saber cuando tuve la ocasión de hablar con él.
    Entrega. Era evidente que los sevillanos tenían que aprovechar el tempo y no se entretuvieron en charlar entre canción y canción más de lo estrictamente necesario. Llegaba el turno de “Bajo la cruz”. Como decíamos anteriormente, la banda ya se había ganado al público y comenzaban a producirse sentidos y agradecido aplausos entre composición y composición, cuestión que la banda agradecía en los interludios. Además, sobrepasado el ecuador del directo, interesa volver a apuntar el sobresaliente sonido de la banda.
       Éxito. La intervención de Ánima Barroca tocaba a su fin. Con un ambiente de fiesta por todo lo grande y con una sala con un aforo ya considerable, el concierto vistió un semblante apabullante en estos extremos. Existe algún que otro video en las propias redes sociales de la banda que os invito a visualizar para corroborar cada una de mis últimas palabras sobre éxito en el directo de los sevillanos.
A “Getsemani” la esperaba con ansias. He de confesar que me apasiona su letra y su melodía. Necesitaba constatar que la banda la defendería con la garra que denota la composición en su versión en estudio. Buena prueba de que lo consiguieron, y con creces, fue el aplauso que consiguieron del público a su término, constatando que la formación hispalense (también) es un grupo de directos, y no sólo de estudio.


     Para finalizar, “Al tercer Día” serviría como colofón de un directo sobresaliente en todas sus vertientes, ratificando a los “A.B.” como una de las bandas de mayor proyección de Sevilla y Andalucía, y que, indudablemente, se encuentran en un estado de forma envidiable para “tirarse a la carretera” y llevar su “I.N.R.I” a los principales festivales de este país por lo que, desde este momento los recomendamos, pues queremos más de esta banda sevillana, allende… más allá de tierras andaluzas.
No quiero dejar de hacer mención y destacar al resto de la banda, concretamente a Antonio Mellinas al bajo y Jesús Álvarez a los teclados, pues su trabajazo en la noche del sábado fue igualmente clave en el éxito, sin paliativos, de Ánima Barroca.

       Opera Magna

      Tras la descarga más que destacable de los sevillanos, se avecinaba el plato fuerte de la noche. De nuevo, cuestiones técnicas: Desde el punto de vista positivo he de destacar el buen hacer de la Sala Fanatic pues, desde la perspectiva del que suscribe, el tiempo de espera entre banda y banda fue prácticamente imperceptible, aunque con el buen rollo que había en la sala, entiendo que, de pasar mucho tiempo, hasta se agradeció para poder charlar con amigos que vinieron a compartir la velada. Aunque insisto, no fue mi sensación. Cuando aún estábamos paladeando el buen sabor de boca de la banda invitada, con una asistencia ya destacable, irrumpían por las escalinatas de acceso al escenario los integrantes de Opera Magna.
    Trilogía. Antes de entrar al inicio y análisis del concierto, he de puntualizar que los valencianos las tenían todas consigo para triunfar como, de hecho, lo hicieron: “Del amor y otros demonios” ha sido la magna opus de la banda. Compuesta de 2 “EPs” hasta la fecha, la presentación del Tercer Acto, que cerraría la trilogía, sólo hacía presagiar buenas sensaciones. Ya no sólo por el virtuosismo que impregna sus dos primera tandas de composiciones (Acto I y Acto II), y de las que todos nos sabíamos al dedillo cada una de sus canciones, sino porque, además, este Acto III, daba continuidad al sonido de la trilogía, marcando y clausurando una obra imponente de la que íbamos a tener el gusto de disfrutar en toda su extensión, y eso, queridos lectores, acabó siendo un orgasmo acústico.
Volviendo al lado técnico, y en el lado negativo, llamó poderosamente la atención que fuera precisamente la banda principal la que trastabillara en la primera descarga en los que a cuestiones técnicas se refiere, pues el micro de José Broseta no quiso funcionar al inicio de su bolo. Por suerte, dicho error se solucionó al instante. Tuve la sensación de que al menos en los dos primeros descargues hubo problemas de sonido, pero, gracias a Dio, fue una cuestión meramente anecdótica, de la que nos olvidaríamos en seguida, ante la bestialidad de unos músicos majestuosos que hicieron una delicia de concierto. Pero vayamos paso a paso.


       Tras la primera descarga de presentación, comenzaban a llegar los buques insignias de la banda. El primero de ellos fue la soberbia “La Herida”, donde cada uno de los asistentes comenzaron a cantar a pleno pulmón cada coma de la letra, anticipando que el “feedback” banda/público era desde el inicio una tarea completada.
      Virtuosidad. Es innegable y para nadie es desconocido el inconmensurable torrente y la potencia vocal de José Broseta, la velocidad en las 6 cuerdas de Javier Nula o la versatilidad de Alejandro Penella a las cuatro cuerdas. No hubo tema malo. No hubo descarga que no dejara buenas sensaciones ante el respetable. Y buen ejemplo de ello sería la épica “Despues de ti” donde nos sólo los mencionados, sino toda la banda en conjunto hizo las delicias del respetable.
      Humildad. Tras el concierto, tuve la ocasión de charlar largo y tendido con Alejandro, (bajo), el cual me transmitía buenas sensaciones del directo, a pesar de que yo insistía en que me hubiera gustado un “sold out”, ya que ambas bandas se lo merecían. Éste, sin embargo, me transmitía una fantástica sensación de lo que para él fue lo que a la banda le transmitió el público sevillano. Fue en ese momento donde entendí que, pese a todo, se trataba de un grupo con los pies en la tierra. Es más, fui yo el que le transmitió a él que en “Hijos de la tempestad” tuve que echar la vista atrás al denotarlo algo estático en ciertos pasajes de la canción, rictus el cual no obedecía a aburrimiento o hastío, sino a absoluta y clara admiración a la banda. Él me refrendó haber sentido esto. Y esto señores, es algo mágico.


      Sin piedad, continuaría la descarga de temazos como “La trampa del tiempo”, que serviría de antesala del primero que se extraería de este tercer acto presentado, que a su vez, sería “single/ lyric video”: “Mi reino, el olvido”, composición que sirve para representar, justificar y refrendar lo expresado anteriormente. Los Opera Magna han conseguido que los tres actos se entiendan, pese a sus intervalos de composición, (2014, 2015 y 2019), como un todo, como un LP compuesto en tres situaciones temporales distintas pero que crean un disco soberbio y sobre todo, lo que a mi entender es lo más importante, con continuidad en su sonido. Fue muy gratificante descubrir que “Mi reino, el olvido” podría haber estado en el acto I o en el II y nadie hubiera notado el tempos transcurrido. Además, y todo sea dicho de paso, ¡sonó de cojones!
En idénticos términos ocurriría, avanzada la velada, con “In nomine”, también perteneciente a "El amor y otros demonios Acto III". Divertidísimos los momentos en los que el “frontman” le requería al guitara “más velocidad” a medida de que estructuraba sus solos, convirtiéndose en vertiginosos.


       Carisma. Hablando de trilogías, la compuesta por la traca final de “Lo soñado y lo vivido”, “El Pozo y el péndulo” y la apasionante “Horizontes de Gloria” subieron la última marcha al directo para que el concierto de convirtiera en un derroche de virtuosismo musical, donde todas las almas allí congregadas cantaron a pleno pulmón y al unísono estas últimas descargas, sabedores de que el final se acercaba y queriendo disfrutar cada segundo de lo que restaba de Opera Magna. “El Broseta” en este punto del concierto, completamente fusionado con los allí congregaos era todo carisma sobre el escenario. Da gusto ver a las bandas tan integradas con su público y que se pueda sentir ese feedback en los momentos álgidos de los directos
       Hermandad. Una vez acabado este segundo concierto, aún resonándonos en los oídos, tuvimos la ocasión de disfrutar, como decíamos al principio, de varias conversaciones con miembros de ambas bandas, que derrocharon cercanía, simpatía y afectuosidad. Fue el mejor broche final a un día de Heavy Metal. Da igual que seas banda emergente o consagrada, da igual que pertenezcas a otra banda de renombre (como los “tapadillos” del día, Narci y Migue de los Saurom que vinieron a disfrutar como uno más de la fiesta), da igual… Una vez acabados los bolazos, todos nos “arrejuntamos” en comunidad, a comentar los entresijos de este apasionante mundillo. Mis más sinceras felicitaaciones a Ánima Barroca y a Opera Magna, por su buen hacer arriba y, sobre todo, abajo del escenario. Así da gusto formar parte de esta comunidad. ¡Por más veladas de este nivel!

Éxito de un evento épico. La Fanatic registró una gran entrada de público.


Texto: Antonio J. Álvarez Asencio.

Fotografía: Ale Puch

Edición digital: José Luis Alarcón P.



Arriba, Ale Puch entre dos colosos de la voz, J. Broseta y M.A. Franco de Saurom. Abajo, Antonio J. Álvarez "Nono" con integrantes de Opera Magna y sus chapas de "Sopletillo".




* Más fotografías del evento en nuestra página de Flickr :


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miércoles, 30 de octubre de 2019

“Y Los Barones volaron sobre Sevilla”


Los Barones. Sala Fanatic, Sevilla (26/10/19) 

     En un primer momento pensé que iba a ser la crónica más fácil que iba a escribir, pero ahora que me pongo delante del papel me doy cuenta que para nada es así. No quiero que mi lado fan me deje llevar por el hecho de haberlo cantado (casi) todo a pleno pulmón pues muchos de esos temas fueron de los primeros que me aprendí de pe a pa y me abrieron los oídos a mundos nuevos. Canciones cuyas letras a día de hoy no pierden actualidad. Por un lado, conciertazo. Por temas, por ejecución, por sonido y como he dicho antes, por la “jartá” de cantar que se dio el personal. 
Y es de eso de lo que se trata en un sarao de estos. De disfrutarlo a tope. ¿Cuál es el pero? Pues que con el cambio de “Sherpa” a “Los Barones” pensé que sus componentes más jóvenes se habían puesto las pilas y darían algo más de espectáculo. A ver, tocan muy bien. Se mueven algo, pero... las comparaciones son odiosas y el feeling que desprende Armando nada más subirse al escenario y la locura que contagia en el escenario sonando esos mismos temas se echa de menos. No ocurre lo mismo con la voz. Es una delicia escuchar a Sherpa mantenerse así de bien; pero hay algo que falta para terminar de ser redonda la banda. Visualmente ha mejorado con ese telón con el Barón de fondo, y alguna pose que otra; pero tanto a Marcelo Valdés como a Sergio Rivas a las guitarras que estuvieron impecables musicalmente les falta un poco más de conexión con el público. Alguna coreografía, una estética más heavy, un puntito más de actitud le daría más empaque al show. Pero como lo que realmente importaba y a lo que fuimos y esperábamos era rememorar esos temas míticos, allá voy.

      Empezaron con “El Malo” con un poco menos de revoluciones que en el disco, y la voz sin estar del todo fina; todo se estaba encajando. Empalmaron con “Barón Rojo” con la que el personal ya iba calentándose. Para que nos quedásemos afónicos tan pronto, nos presentaron un tema nuevo del cual grabaron su último videoclip titulado “Vive hoy” y con el cual Sherpa nos vino a decir que no hay que continuar toda la vida a base de rencillas... “Son como hormigas” y “Breaktoven” nos devolvieron al pasado.
     “No ver, no hablar, no oír” según Campuzano es para tocar algún tema menos conocido.  Sorpresa con "Por vez primera", track que no suelen tocar nunca y que trae el fantasma de aquel tren medio descarrilado que fue el álbum "Obstinato", último con la formación original de Barón. “Se escapa el tiempo” fue otra grata sorpresa y cantada como se merece. ¡Gran canción!

      “El Barón vuela sobre Inglaterra¨ dejó un momento de lucimiento para el resto de la banda, que como dijo el mismo bajista, quiere que la gente aclame a Los Barones como tal, como un grupo. “Campo de concentración” nos volvió a poner a tono las gargantas para no descansarlas y cantar “Con Botas sucias”.
Un momento de descanso para un solo de Sergio Rivas con interludio de “Tu frialdad” de Triana y alguna pieza clásica que sirvió de introducción para la gran “Siempre estáis allí”. Qué decir de este himno. Y encima cantándolo el gran Sherpa. Momento culmen. En “Cuerdas de acero” ya estábamos en éxtasis. Un recuerdo para Jesús De la Rosa (que según contó el dicharachero vocalista llegaron a ser compañeros acompañando a un cantante poco conocido y ya rondaba por su cabeza formar Triana) y a Tele para celebrar que estarán con todos los personajes de “Concierto para ellos” de birras y otros menesteres.

     “Larga vida al Rocknroll” sonó como un himno más que nunca para despedir a la banda. Aunque ni siquiera abandonaron el escenario, eso sí, instándonos a pedirle otra, otra como mandan los cánones. Para los Bises “Hijos de Caín”, “Resistiré” y “Los rockeros van infierno”. Confirmado: yo elegí mi perdición. ¡Mi rollo es el Rock!
     Se despidieron como grandes triunfadores sabiendo que con esas canciones nada puede salir mal. Bueno, sí; que las cante Carlos De Castro. Las partes de las canciones que canta este último en “Resistiré” y en “Cuerdas de acero” se las repartieron entre los guitarras y sonó pero mucho mejor que con el encargado de las voces de los hermanos. Por cabezonería no pudo ser una reunión mítica y echaron a perder un legado que ahora están llevando estos cuatro músicos con la cabeza bien alta. A destacar la labor de J.L. Campuzano también al bajo aunque su voz lo haga pasar desapercibido.
     Ya es la cuarta vez que veo a Sherpa – Los Barones y si los nuevos se espabilan en cuanto a espectáculo visual, hay cuerda para rato. Y aunque a Hermes se le ve muy mayor sigue redoblando en su kit como si no hubiesen pasado los años. ¡Esa batería sigue sonando muy bien! Eché en falta “Tierra de nadie” (después de escuchar destrozarla a quienes todos sabemos quería resarcirme) , “Paraíso terrenal” que sigue viniendo al pelo la letra, y algún otro, pero todo en esta vida no puede ser y lo que tuvimos fue mucho y bueno.
¡Larga Vida al Rocknroll y a Los Barones!


Texto: Javier Barrera.
Fotos: Ale Puch.
Edición digital: José Luis Alarcón.

* Os dejamos alguna imagen más del evento y más fotos de este RockSarao en el enlace de abajo, nuestro "Encofrado EdeM", donde subimos todos los álbumes fotográficos de conciertos que cubrimos:

Flickr.com/EdeM/Álbumes/Los-Barones-Sevilla

Flickr.com/EdeM/Todos-los-álbumes



 Javi B. entre Los Barones.

 El Maestro Ángel Ruiz, de Storm, gran amigo de Sherpa.

Los dos integrantes de EdeM acredtitados para narrar el vuelo de Los Barones en Híspalis, Javi y Ale .

jueves, 3 de octubre de 2019

La Batalla de la Fanatic.


RHAPSODY OF FIRE + SYLVANIA + ATREIDES

Sala Fanatic, Sevilla (29/9/2019)

     El domingo 29 de septiembre, a eso de las 19:30, me enfundé mi cota de malla, afilé bien mi espada bastarda y me ajusté bien el yelmo. Partía hacia una épica batalla en los páramos de la Sala Fanatic. Llegó el momento que tanto habíamos esperado durante toda la semana. Los Rhapsody of Fire, bien escudados por Sylvania y Atreides, se disponían a combatir, y enfrente, hordas de heavys sedientos de Power Metal harían que este combate fuera legendario.
Atreides

    Los guerreros vigueses fueron los primeros en entrar en liza eligiendo como primeras armas “Caminante” y “Penitencia”. Ritmos pegadizos y las cuerdas de la guitarra de Dany Soengar lanzando solos de gran calidad para los primeros mandobles que ejecutaba la banda.
Aún éramos pocos combatientes en la sala, pero pronto los que estaban fuera entraron llamados por el buen hacer de los Atreides. Continuaron con un tema de su primer disco “Distancia”, para después casi noquearnos con “Herederos de la fe”. Un auténtico trallazo donde su vocalista, Iván López, atacó con una voz que a muchos nos sorprendió. Este chico combina potencia y afinación en su garganta para sacar una voz muy limpia con la que fue capaz de llenar toda la sala. Si a eso le incluyes pequeños cambios de registro nos encontramos ante un adversario de gran talento.



   Con “Frágiles” de nuevo fue una gran guitarra la que empezó el último envite. Los gallegos se encontraban cómodos sobre el escenario y nos animaban a continuar con el intercambio de golpes interactuando con nosotros. ¡Todo actitud! Y así respondimos en las últimas arremetidas “Alma Errante” y “Nueva Pangea”. Esta esta última canción es una maravilla donde toda la banda se luce y dan todo lo que tienen en escena. Especialmente Iván que de nuevo estuvo enorme en la interpretación.
     Era la primera vez que me enfrentaba a ellos, y tengo que decir que no será la última. Este grupo me ha ganado. Gran directo, buscando complicidad con el público. Buenos músicos como demostraron Dany con la guitarra y Antonio en el bajo. Y gran cantante. ¡Honor a estos guerreros!
     Ahora tocaba reponerse de las heridas.



Sylvania

     Llegaron más refuerzos para este segundo combate y la sala ya se veía a medio llenar. La batalla empezó bien y prometía continuar aún mejor.
Los Sylvania llegaban para la guerra pertrechados con su último disco, “Testigo de las estrellas”, dispuestos a hacer una defensa a ultranza de él. Y nada más empezar lo dejaron claro con la intro músical “Mare Tranquilitatis” para empezar midiendo las distancias con sus adversarios, es decir, todos los que allí nos congrabamos. La primera sangre se derramó con la homónima “Sangre, sudor y lágrimas”. Parecía que era una declaración de intenciones de la pelea que se estaba librando. Buen comienzo para esta banda que mezcla el Power y el sinfónico con mucho tino.
    Si en “Transylvania” fue la potente batería de Sergio y Alberto con su afilada guitarra los que lanzaban cuchilladas sonoras al público en “La princesa prometida” fue el bajo de Álvaro el arma que marcó la diferencia de los valencianos con una cadencia contagiosa que invitaba a moverse y a levantar los brazos pidiendo más.
    Llegaban refuerzos desde afuera y el campo de batalla que era la Fanatic ya rozaba el lleno. Y los guerreros “sylvanos” al verse superados en número sacaron a la palestra uno de sus temas más cañeros: “El reino de los sueños”. Alfonso, el vocalista, se recorría el escenario yendo del bajo a la guitarra y vuelta de al bajo, invitándonos a venirnos arriba y disfrutar con ellos. Había llegado el momento de que sacara los dientes con un fantástico despliegue vocal al interpretar “La maldición de Dabria”. Los 4 días de gira con Rhapsody no habían mermado ni un ápice su habilidad con el micro.



      Pero nosotros seguimos en pie, y aún levantábamos nuestros filos desafiantes. Seguíamos con ganas de ver que nos tenía preparado el grupo en el último round, que se abrió con la canción homónima de su último disco “Testigo de las estrellas”. De nuevo nos atacaba el doble bombo  retumbando y desatado bajo el manejo de Segio. ¡Que despliegue!. Seguimos con “Luna quebrada”, seguramente su tema más conocido y coreado por una parte del público, quedando “Vivo en tu memoria” para el lance definitivo entre estos paladines y los que allí nos deleitábamos con la cruenta batalla. Seguramente el mejor broche que le podían a su actuación.
    La guerra terminaba por aquella noche para ellos tras un gran concierto que  fue premiado con el consecuente aplauso y reconocimiento de sus rivales. Y este soldado que aquí firma aprovechó para llevarse el último disco de Sylvania, ese que tan bien supieron defender hoy sobre las tablas.



Rhapsody of Fire

   Nueva pausa. Tiempo para volver a afilar las armas y repasar la estrategia. Llegaban rumores sobre con qué nos podría sorprender el último enemigo que teníamos por delante. Todo estaba preparado. Todos los que estamos allí estábamos dispuestos a dejarnos la vida en tal colosal combate. ¡A por ellos!
Los italianos abrieron la contienda con “Distant Sky”, seguido de “The Legend Goes On” primer tema que sonó de su último disco The Eighth Mountain, del que fueron intercalando los cortes con otros de diferentes épocas por las que ha pasado la banda. Con esto nos demostraban que estaban en plena forma. La formación, después de varios vaivenes, ha sabido recomponerse y ahora mismo están en un momento dulce de estabilidad en lo musical. Buena culpa de ello la tiene el solvente y risueño vocalista Voli. Y eso se nota en escena.
     Con “Dargor, Shadowlord of the Black Mountain” los teclados de Alex tomaron el protagonismo y nosotros les demostramos nuestra casta de guerreros con los primeros coros que se escucharon. En “The Courage to Forgive” fue una maravilla ver a Roby de Micheli trabajarse los solos de guitarra con una técnica intachable. Y fue una constante durante toda la actuación. No esperaba que “March Against the Tyrant” sonara al ser un corte tan largo (más de 9 minutos); su comienzo más pausado nos hizo sacar las palmas para acompañar las primeras notas y el conciertazo que se estaba marcando Giacomo como vocalista y frontman. Tiene una potencia tremenda que domina casi sin esfuerzo. Se mueve, gesticula, saluda, da la mano al público… al campeón italiano hay pocos que lo superen en combate singular.



     Seguían cayendo los golpes como “Into The Legend” viendo a Manu hacer malabares con las baquetas lanzándolas al aire. Esta última incorporación de la banda ha sido todo un acierto ya que le imprime muchísima fuerza y carácter a la batería fruto de su asombroso manejo de la misma, que toca con una facilidad pasmosa. Vamos, que casi no se despeinó.
La multitud estaba embarga por la emoción de la batalla. El grupo se revolvió para liberarse de nuestro abrazo y sacar un ataque contundente justo a nuestro nostálgico corazón: “Dawn of Victory”. El éxtasis nos poseyó en cada estribillo para vociferarlo a pleno pulmón. ¡No iban a poder con nosotros!
    Giacomo tomó la espada que nuestro comandante Pablo le tendió en “Rain of Fury” para después de devolvérsela lanzarnos un hechizo con la interpretación de “The Wind, The Rain and The Moon” en castellano y a capela. Todo un detallazo que se marcó la banda para la gira con la que se han recorrido España. Un poco de tregua para recuperar el aliento.



Nueva descarga con “Holy Thunderforce” y “Reign of Terror” mientras chocaban las espadas con los escudos y Alessandro, el bajo, se cruzaba el escenario empapado en sudor.
Queríamos más. Más carga, más lucha, más sangre. Y nos la dieron con la enérgica “Master of Peace”, donde volvió el rapidísimo doble de Manu y las cuerdas de Roby.
A todo esto, el foso de la fortaleza seguía hirviendo, con las huestes de Algalord pidiendo más de la saga de la `Espada Esmeralda´ si bien los embates de la Octava Montaña eran muy bien recibidos, viendo a muchos guerreros enfundados con camisetas de la última cruzada de los transalpinos. 



   El final a este épico día no podía ser otro. Nosotros lo sabíamos y ellos sabían que sabíamos cual iba a ser su acometida final. Los primeros sones, tan reconocibles, no dejaron lugar a la duda: “Emerald Sword” y de nuevo la locura nos convirtió en berserkers hambrientos de oponenetes para, con nuestra voz como lanza en ristre, arrojarnos en busca de la gloria de enfrentarnos al señor oscuro. 
    Y así finalizó esta cruenta afrenta en la que no hubo damnificados y sí vencedores. Fue un día memorable que quedará para el recuerdo de los valientes que estuvimos allí y para que los bardos lo narren a quienes no pudieron asistir. Una gran jornada de lucha y metal que se hizo corta. Pero que quedará grabada en nuestra memoria como un conciertazo de tres grandes bandas.




Texto: Ale Puch.
Fotografía y edición: José Luis Alarcón.

Aquí os dejamos algunas fotos más del concierto. En este enlace, muchas más.

Flickr.com/EdeM/Álbumes/Rhapsody-of-Fire/Sevilla

Flickr.com/EdeM/Álbumes/Atreides-Sylvania


Ale Puch, nuevo guerrero de Sylvania, a quienes dimos "la chapa" (de Sopletillo, nuestro logo)


Un tuya mía, con la Espada Esmeralda. Nos confesaba Giacomo que le encanta interactuar con el público.


 Sopletillo se fue para Italia. Grazie Mille, Signore Voli!


 Pablo A., de Esquirlas y Daniel S., de Sevilla Metal, combatiendo juntos.


Diversas tomas de la sala, con ambientazo épico.





 Staropoli se hizo de rogar, pero se acercó a fans, también para firmas y fotos.